Publicado en Inspiración

Un millón de cicatrices

¡Hola, confesores!

¿Recordáis que el pasado 30 de abril os publiqué que Gorelia Bernad, del blog Soñé que volaba me propuso que nos intercambiásemos unas canciones para inspirarnos a escribir algo?

Una semana más tarde, éste es mi relato. El relato de Gorelia no está aún disponible, creo. En cuanto esté os publicaré el enlace.

UN MILLÓN DE CICATRICES

“Debes crecer, debes ser responsable, debes ser una persona madura”. Eso es lo que siempre le había repetido su padre, y esa era, por tanto, su forma de pensar. A los diez años ya sabía qué quería ser en la vida y qué camino escogería para llegar a ello, paso a paso. Sería un reputado abogado, graduado en la Complutense de Madrid. Se sacaría también el graduado en dirección de empresas el mismo año en la misma universidad. Después se sacaría un master especializándose en cada uno de los ámbitos posibles para acabar trabajando como un alto ejecutivo a los treinta años. El más joven y brillante abogado del país. Años más tarde pediría para trabajar en el extranjero donde, obviamente, lo cogerían por su brillante currículum. Con lo que no contaba es que, en el camino, se iba a perder los paisajes por tanto pensar en el camino. Iba a perder sus años de juventud obligándose a madurar demasiado pronto.

Lo primero que llegaría era, como a todos, la adolescencia. Estaba preparado, su padre le había hablado ya de ello. Le empezarían a gustar las chicas, su cuerpo cambiaría, le cambiaría la voz, el carácter… pero todo eso a él le daba igual. Él quería ser abogado y economista y solo pensaba en ello.

Pasaban los años y él seguía centrado – incluso obsesionado – con su futuro. Acabó secundaria, pasó a Bachillerato. Itinerario económico, como era lógico. Pero de lo que se enteraba era de que se había quedado solo, nadie pensaba en él para una fiesta, ni él tampoco en nadie… nunca. Se volvió un egoísta que solo pensaba en leyes y economía.

Pasaron los años y consiguió graduarse en ambas carreras a la vez, su sueño se estaba cumpliendo. Todo iba bien, hasta que, un día, se encontró a Jaime, un compañero de clase. Su mejor amigo en primaria, pero quien también le dejó de lado al llegar su locura por las leyes y la economía a su punto máximo, allá por su segundo año de secundaria.

– ¿Qué? ¿Conseguiste lo que querías? ¿Te graduaste de las dos cosas?

– Por supuesto – respondió él orgulloso.

– ¿Tú sabes que éramos inseparables? ¿Te acuerdas?

– Por supuesto, Jaime. No sé qué pasó después, todos me disteis de lado.

– Mira, te voy a ser sincero, porque total, todo ha pasado ya hace mucho. nadie te dejó de lado, todos te defendíamos. Hasta que en clase nos preguntaron qué queríamos ser y cómo había quien no sabíamos qué queríamos ser, nos dejaste de lado. Y de los que sí lo sabían, solo te juntabas con Luis, porque también quería dedicarse a economía.

– ¿En serio?

– Sí. no sabes cómo lo pasaba al verte mal, pero el orgullo es lo que tiene.

En ese momento, se dio cuenta de que no le había compensado graduarse si no tenía a nadie con quien realmente disfrutarlo. Ahí fue cuando se dio cuenta que si le quitaba la coraza a su corazón y su mente, coraza que él mismo había creado, su corazón estaba como hacía quince años. No había crecido, no había vivido. En ese momento, se dio cuenta de que no estaba haciendo lo que quería, y que eso no era a lo que su padre se refería con ser responsable y maduro. Ahí vio que él mismo se había pasado la vida cargando con un millón de cicatrices. Cicatrices de heridas que él mismo se había creado, cuando dejaba de lado a sus amigos, cuando no salía de fiesta por querer obsesionarse con el estudio. Cicatrices que se había hecho mientras se olvidaba de vivir su juventud.


Sé que quizá no ha sido mi mejor relato. He hecho lo mejor que he podido y espero que os guste.

Os recuerdo que sigue en marcha el proyecto #MAYDAY.

Y ya sabéis, dad Like, comentad, compartid y difundid lo máximo posible. Y seguidme en las redes sociales 😉

¡Hasta la próxima!

ccorchuelo

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Autor:

Christian Corchuelo. Barcelona, 1996. Estudiante de la Universidad de Barcelona, facultad de Filología. Amante de la lectura, la escritura, la música, el mar Mediterráneo y la ciudad de Barcelona. Me siento vivo con pequeñas cosas, es lo bueno que tengo. Seguiré luchando. #ConfesionesdeunT3

5 comentarios sobre “Un millón de cicatrices

  1. Es muy bueno colega, felicidades.
    ¿El mío? Pues está en etapa de reposo. Luego va a la última corrección.
    Salió muy oscuro y medio surrealista O.o
    Pero bueno, que es lo que hay (casi que me metí dentro de la cabeza de Kurt Cobain para escribir el relato y pues, que ya se sabe lo que se hubiera podido encontrar ahí…)

    Le gusta a 1 persona

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