Publicado en Inspiración

Nel

¡Hola, confesores!

Hoy he querido obligarme a escribir inspirándome en algo. Concretamente en un póster de “NO a las drogas”. Parece difícil, pero ahí va el resultado.

¡Cuánta gente habrá pasado por mi vida como si de un tren se tratase! La vida es como un tren, en el que empiezas el viaje con una persona que puede que también esté al final, o no. Nunca sabes con quién te vas a quedar a tu lado cuando llegues a la parada final. Lo peor es cuando alguien te amenaza con bajarse del tren antes de lo previsto, como si eso fuese a cambiar nuestro destino o nuestro viaje. No lo cambia, simplemente nos cambia a nosotros. Y eso mismo le pasó a Nel con Jaime, él bajó, y eso a ella la hizo cambiar para siempre. Dejó de ser la dulce Nel que todos conocían y querían para ser una chica sin complejos ni miramientos a la hora de decir las cosas. Eso, en cierto punto, le pudo ser beneficioso, ¡por fin se desahogaba después de tantísimos años! Bien es cierto que Jaime no era la causa de su tranquilidad, él siempre le preguntaba su opinión para todo, mas la opcion escogida por Nel fue siempre callarse la verdad “para que no se enfadase”, pero ahora Jaime se había enfadado igual y se había ido. Ahí vio que llevaba tiempo callándose cosas que no tenía por qué callarse, que podría haberlas dicho. simplemente eran opiniones. Así que decidió ser libre, sentirse libre y no volver a callarse nada si no hacía daño a nadie.

El problema llegó cuando sus ganas de libertad y su entusiasmo por decir lo que pensaba dejó de ser controlado para pasar a controlarla a ella. Empezó a decirle a todo el mundo todo lo que pensaba: “mamá, no me gustan tus croquetas”, “te queda fatal ese vestido, tía”, “me voy a tirar a tu vecino, ese que tanto te gusta”, “eres insoportable”, y otras opiniones que acabaron hiriendo a sus amigas, que se vieron moralmente obligadas a dejarla de lado, hiriendo incluso a sus familiares, que decidieron hablarle lo mínimo. Todos. Todos la dejaron de lado, excepto Jaime, que años después volvió a la ciudad y, al verla sola y tirada en un banco de un parque, se acercó a ella y le dijo “¿Me recuerdas?”, ella lo miró y le dijo:

– No, pero si eres mi camello que sepas que pases de mí, nunca me traes las cosas cuando tocan y ya no me colocan como antes.

– ¿Camello? ¿Qué camello? No, soy Jaime.

– ¡Ah! El jilipollas que me hizo ver que debo ser yo y no debo callarme las cosas.

– No, el imbécil que te aguantó 5 años, que se fue para trabajar y conseguirte llevar a Nueva York, tal y como te dije. Y que, por lo que veo, debías estar colocada y no me escuchaste y por eso me echaste de tu casa al grito de “Vete”

– ¿Y si era para eso por qué no volviste, eh, José?

– Jaime.

– Eso. ¿Que por qué no viniste?

– Volví, pero al verte así de mal, decidí hablar con tus padres y me dijeron que los tenías amenazados y que no podías irte así como así. Así que decidí volver a seguir trabajando para poder pagarte un buen tratamiento, o como mínimo pagarte la fianza de cuando te arrestaron hace dos meses.

– Juan, no me engañes, no fuiste tú. Fue un tal Jaime al que no conozco.

– ¡Yo soy Jaime! Joder, sí que estás mal. ¡Venga, vamos a tu casa! Te esperan tus padres. Mañana iremos a ver a un médico. Todo pagado.

– ¿Y por qué lo pagas tú?

– Porque has arruinado a tus padres robándoles para ese camello con el que me has confundido, supongo. Y porque te quiero. Te sigo queriendo, por mucho que haya pasado.

– ¿Has venido durante este tiempo?

– Sí, ya te lo he dicho.

– ¿Y por qué cojones no me has hablado a mí, si me has visto tan mal?

– Sabía que si te hablaba te recordaría que me fui y tu visión del momento, y eso podía hacer que te quisieses tomar algo más, y no podría vivir culpándome por… por tu muerte.

– Pero, ¿qué dices? Si ya no me coloca lo que me tomo.

– Por eso, te tomas más. Y eso sube el riesgo. Pero venga, vamos. Que ya me tienes otra vez aquí.

Así que apoyándo el brazo de Nel en el cuello de Jaime, partieron juntos, como hacía años que no estaban. Él llevaba una sonrisa enorme,  ya que, por fin, tras mucho tiempo trabajando en las peores condiciones en un trabajo muy mal pagado, por fin podía ayudar a su Nel, a su siempre querida Nel.


Bueno, ¿qué os ha parecido? Espero que os guste lo que voy poniendo.

Poned en los comentarios qué os ha parecido, si a vosotros hay algo que también os inspire o, si queréis proponerme un reto, decidme una imagen / canción / frase / … que queréis que use para inspirarme.

Espero que sigáis, comentéis y recomendéis el blog.

En la esquina de la derecha (arriba) tenéis un símbolo con 3 rayas, podéis buscaros entre los seguidores de Facebook de esta página, y si no estáis, uníos. Por allí, iré adelantando algunos contenidos y estaré entre vosotros.

Hasta la próxima,

ccorchuelo

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Autor:

Christian Corchuelo. Barcelona, 1996. Estudiante de la Universidad de Barcelona, facultad de Filología. Amante de la lectura, la escritura, la música, el mar Mediterráneo y la ciudad de Barcelona. Me siento vivo con pequeñas cosas, es lo bueno que tengo. Seguiré luchando. #ConfesionesdeunT3

3 comentarios sobre “Nel

  1. Hola Ccorchuelo.
    Hace poco descubrí tu blog, siguiendo el enlace de un desafío.
    También soy una escritora en proceso (o al menos eso intento).
    En mi blog ofrecí el reto de que me pongan una canción y yo le escribiría un relato, como te has ofrecido también, te propongo intercambiemos canciones para escribir, un reto mutuo ¡un duelo! jajaja.
    ¿Te gusta la idea?

    Me gusta

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